domingo, 5 de agosto de 2012

Magaly Solier - La dulce voz quechua


A la peruana Magaly Solier se la conoce en Bolivia como actriz, por películas como La teta asustada,  ganadora de premios en el Festival de Berlín, y por su rol de campesina potosina en el film Blackthorn. Lo que menos se sabe de esta joven artista ayacuchana es, sin embargo, que canta y compone. En castellano, pero sobre todo en quechua.


La música tradicional propia de su pueblo natal, Huanta, suena con ella a una especie de folklore renovado, por decirlo de alguna forma. Un disco clave para apreciar su dulce voz es Warmi (2009), la producción más vendida en su año en Perú y merecedora del premio al Mejor Disco Música Peruana/Fusión.


Algo hay de común en la música andina peruana y la boliviana, no existe duda. Es cierto que cada una defenderá sus particularidades, pero que se hermanan y a veces se confunden, es una realidad. Y ahí nos vemos, por ejemplo, disputando la paternidad de canciones como Ojos azules. Uno escucha a Magaly cantando su Citaray y los puentes se tienden y la memoria lleva a pensar en nuestra Luzmila Carpio, por ejemplo.

Citaray y Ripu Ripusajmy, parte de Warmi, justifican de por sí todo el disco. El primer tema es un diálogo entre dos mujeres, una de las cuales perdió al hijo en los días de Sendero Luminoso que tanto azotó a Ayacucho. El segundo le habla a una joven que quiere huir de la casa del padre borracho y machista. Temas duros abordados con poesía.

“Me escaparé, dijiste/ de mi padre borracho/ dijiste/ Me esperas detrás del pueblo, dijiste/para que hagas conocer el camino, dijiste/para poder marcharme, dijiste. /Seguramente tu padre borracho/te amarró sobre un tronco/cuando se dio cuenta de tu huida...”, reza, traducida al castellano, aquella Ripu Ripusajmy.
Fuente: La Razón


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